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29 de octubre de 2011

El método secreto NO EXISTE

No existe ningún método secreto para adiestrar a su perro. Sólo cariño y sobre todo, justicia. Tampoco existe un método determinado aplicable a todos, ya que cada dueño y cada perro constituyen mundos por sí mismos y hay que evaluar en cada caso cuál es el mejor sistema para mejorar la convivencia entre el hombre y su animal.
A los dueños les enseñamos cómo educar y entrenar a sus mascotas; pero el trabajo lo tienen que hacer los propietarios. No actuamos directamente sobre la mascota, sólo sugerimos al amo cómo trabajar con el animal para el cometido que él quiera.
LAS CLAVES
Si el dueño del perro, sea adulto o niño, mantiene una actitud personal adecuada a la conducta de la mascota, constancia en el manejo, los ejercicios y órdenes y coherencia con todos sus actos de interacción con su animal, aprenderá a enseñarle cualquier cosa que se proponga en poco tiempo por difícil que pueda parecer al principio. Éstas son las CLAVES fundamentales del adiestramiento de cualquier animal gregario. Nosotros nos limitamos a mostrarle al dueño el camino para lograr esa ACTITUD, CONSTANCIA Y COHERENCIA, único 'secreto' de toda educación y adiestramiento del perro y otros animales, pero EL TRABAJO DEBE HACERLO EL DUEÑO Y EL RESTO DE LA FAMILIA.



Desde el principio de la Escuela en 1977, siempre se han aplicado los métodos de cada dueño y en definitiva lo que llamábamos el 'método natural', sin premios ni castigos, sino simplemente por la unión afectiva entre en amo y su perro... Después de tantos años, sabemos que alguien ha puesto nombre a este sistema y le llaman 'cognitivo-emocional' porque entienden que los perros 'piensan' y que así comprenden los ejercicios que queremos que lleven a cabo los animales...
Sin entrar en si los perros 'piensan' o no, lo que sí está claro es que son capaces de solucionar problemas por sí mismos, sobre todo cuando saben lo que el dueño quiere de ellos; pero esto, en definitiva es lo que siempre se ha hecho desde tiempos inmemoriales.
En resumen, la CLAVE, se sustenta en unas palabras que han definido la relalción del conjunto (hombre y animal) desde que el hombre encontró al perro LEALTAD POR AFECTO
 
Los perros buenos de verdad no trabajan para evitar el castigo o para ganarse el sustento alimenticio o las recompensas variadas que se le puedan ofrecer sino para AGRADAR Y SERVIR al dueño, por LEALTAD.
Si además de la Actitud, Constancia y Coherencia del dueño, añadimos la LEALTAD y el AFECTO entre ambos, tendremos el 'método perfecto' capaz de hacer que la convivencia sea sumamente provechosa y podremos optar a que nuestro can lleve a cabo cualquier trabajo que le demandemos, como protección, caza, compañía, rescate de personas perdidas, terapias, o asistencia a minusválidos.

EL PERRO QUIERE QUE EL AMO ESTÉ CONTENTO Y ESTO ES LO QUE LE MOTIVA A TRABAJAR. ESTE ES SU OBJETIVO FUNDAMENTAL Y SE CONFORMA CON UNA PALMADA EN LA CABEZA O UN HALAGO, PERO SI NO EXISTEN, NO SE DESANIMA. ESTA ES LA GRANDEZA DE ESTE ANIMAL.

Aprendemos de los perros



Trabajos en grupo para mayores y niños. Desde el principio nos ha movido el interés por la investigación etológica canina. Al aprender de los propios perros, hemos podido enseñar a sus dueños cómo educarlos para conseguir la mejor relación posible entre ellos y sus mascotas y otros animales de compañía.

28 de octubre de 2011

Perros para la salud humana

Agresividad, timidez o depresión

La línea de trabajo del presente estudio analiza principalmente la influencia de la ansiedad del hombre sobre su perro, fenómeno que podría hacerse extensivo a otros componentes del comportamiento como la agresividad, la timidez, la depresión y otros aspectos del carácter del hombre los cuales no se tratan  para evitar la dispersión de datos y conceptos. El estudio ha seguido una metodología etológica, por lo que, el problema más grave con el que ha habido que enfrentarse para llevar a cabo la investigación ha sido el tener que trabajar con dos especies filogenéticamente tan distantes y distintas entre sí como son el hombre y el perro.
Teniendo en cuenta la influencia del comportamiento del hombre sobre su perro, y siguiendo un camino inverso, resultaría posible llegar a establecer determinadas terapias a personas que sufren anomalías, enfermedades o ciertas alteraciones de la conducta, como depresión, ansiedad, o neurosis, por citar algunos ejemplos. En estos casos, el proceso debería efectuarse al revés de lo indicado hasta ahora. Mediante la intervención de profesionales de la salud, el perro podría ser utilizado para inferir a la persona en cuestión mayor seguridad en sí misma, mayor responsabilidad en niños inadaptados, más confianza en personas tímidas o utilizarse como favorecedor de curaciones o mejorías en distintas psicopatológicas.
Donde puede llevarse a cabo una labor intensa de correlaciones de comportamientos es, sobre todo, en la población infanto-juvenil con alteraciones de su comportamiento. La inadaptación, la inseguridad, la agresividad o la antisociabilidad en los niños puedan ser objeto de terapias con perros estableciendo previamente la correlación de comportamientos y estudiando en cada caso concreto la idoneidad de una determinada raza o de un adiestramiento del animal.[1]
En definitiva, tras la comprobación experimental de la existencia de una influencia entre el comportamiento básico del hombre sobre su perro, podría afirmarse que existe igualmente una influencia del comportamiento del perro hacia el hombre, especialmente si los profesionales trabajan en esta línea a fin de conseguir un objetivo concreto como realizar terapias asistidas con animales para el tratamiento de una determinada enfermedad. Los resultados son óptimos en niños y adolescentes.
(Continúa)

[1] Desde 1977 se han efectuado varios estudios concretos sobre niños tímidos que asistían a la Escuela de Adiestramiento de Propietarios de Perros en donde se ha constatado una notable mejoría de su timidez después de varios meses de clases conjuntas para el entrenamiento de su perro.

27 de octubre de 2011

Educación y adiestramiento

En el momento en que una persona tiene un perro u otro animal de compañía en su casa, comienza, aun sin saberlo, una educación concreta que se define por los hábitos de la persona, su actitud, su forma de ser, su carácter y sus emociones. La más mínima interacción entre persona y animal, supone para este último un aprendizaje motivado por las leyes que descubrieron científicos como Pavlov y Skinner, entre otros. Es, precisamente, durante los primeros días, cuando las acciones de la persona deben ser más cuidadosas, estudiadas y planificadas, en función de lo que desee para su mascota. La educación en general se puede dividir en varias etapas: obediencia y adiestramiento, básicamente. La primera permite controlar al perro y facilita la convivencia tanto para con su dueño como para otras personas y animales, mientras que la segunda etapa, a la que no todos los dueños quieren llegar, permite realizar un trabajo específico y especializado del perro. Por la obediencia, el perro aprende a permanecer quieto en un lugar hasta que el dueño le llame, a andar sin tirones junto al amo, a marcharse a su cama cuando hay visitas, y, en definitiva permite alcanzar un nivel de armonía que facilita mucho la relación entre el hombre y el animal. 
Por adiestramiento entendemos un entrenamiento riguroso para que el perro sea capaz de llevar a cabo algún trabajo útil para el hombre. En esta fase se incluyen los perros de rescate y salvamento, de terapias, de rastreo, de policía y de protección entre otros. Antes de que se llegue a un adiestramiento especializado, el perro debe haber sido previamente educado y socializado, con el fin de conseguir un animal tranquilo, equilibrado y con ganas de aprender cosas nuevas. Durante la fase de educación previa, en la que se incluye la obediencia, el dueño enseña al perro sin querer y queriendo. Sin querer, porque el propio perro se dedica a observar a su dueño durante todo el tiempo y con esta observación aprende infinidad de aspectos de su dueño, y a veces incluso particularidades que el amo considera negativas; y queriendo, cuando es el dueño quien le enseña órdenes concretas que el perro debe obedecer.
Teniendo en cuenta de que el perro se pasa todo el tiempo pendiente del dueño, aun sin éste saberlo, éste le enseña multitud de cosas. En ocasiones, el dueño orgulloso de que su perro hace esta o aquella gracia, siente el impulso a decir: "A mi perro sólo le falta hablar". En realidad el perro habla a su manera en todo momento pero casi siempre resulta incomprendido por su dueño.
Lo que hacemos nosotros es muy simple: mostramos a los dueños cómo poder comunicarse mejor con sus perros; les ayudamos a practicar unos ejercicios de disciplina, que al final gustan tanto a unos como a otros y, en definitiva, intentamos crear un nexo entre la persona y el perro. 
No queremos hablar de métodos de enseñanza porque todos pueden valer, dependiendo de cada circunstancia; simplemente hablamos de personas y perros e intentamos que cada uno de esos dos mundos encuentren un camino por el que andar juntos y sin problemas. Resulta muy difícil establecer patrones de enseñanza, tanto en la fase de obediencia, como en el adiestramiento, ya que existen cientos de variables que imposibilitan la creación de criterios generales. Tenemos en cuenta la personalidad del amo e intentamos que el perro se adapte a ella.

Metodología


Metodología
(Ver resultados y ejemplos de casos prácticos 
al final de esta página)

Resulta difícil establecer el método científico idóneo para la realización de este trabajo al pretender plasmar influencias y correlaciones entre el comportamiento del hombre y el de su perro, precisamente por tratarse de dos especies evolutivamente alejadas y diferentes entre sí, aunque muestren similitudes sociales y de cohesión grupal, como la jerarquización y una serie de pautas ceremoniales que se dan tanto en el hombre como en el perro.
Profesionales  de la psiquiatría y etólogos españoles y franceses consultados con el fin de diseñar el método específico para la realización del presente estudio, coincidieran en señalar la dificultad de hallar un sistema apto para alcanzar los fines previstos. No obstante, los psiquiatras Leopoldo Irriguible[1] y Juan Larbán, y el ex presidente de la sociedad Española de Etología y profesor de la universidad de Córdoba, Luis Arias de Reyna, colaboraron en determinados aspectos puntuales para la confección del método.
Los primeros sugirieron la utilización del test de Max Hamilton para valorar el grado de ansiedad en el hombre, por su facilidad de manejo para profanos y por la comodidad de extraer conclusiones sin poseer conocimientos médicos, mientras que el segundo evaluó distintos aspectos de las pruebas utilizadas en la valoración del comportamiento de los perros.
Por otra parte, el etólogo, doctor Jordi Sabater Pi, que fue profesor del Departamento de Psiquiatría y Psicobiología Clínica de la Universitat de Barcelona y descubridor del gorila albino 'Copito de Nieve', evaluó y valoró la primera parte del trabajo presentada en el I y II Congreso Nacional de Etología celebrados en las Universidades de Córdoba en 1986 y en la de Sevilla en 1988. Asimismo, sugirió diversos aspectos concretos para la realización del estudio y sobre los etogramas utilizados que ayudaron a la elaboración del método definitivo.
Roberto Vidal Pereyra, veterinario, colaboró en la realización del método efectuando una evaluación, a su juicio, del grado de nerviosismo que muestran las distintas razas de perros según una guía ilustrada[2] facilitada por el propio veterinario. Estos valores situados entre el 0 y el 3 (ausencia de nerviosismo y máximo grado de alteración, respectivamente) han sido utilizados como componente equilibrador de los datos y como factor variable de los mismos para compensar el comportamiento más o menos activo de una determinada raza. Lógicamente esta evaluación es subjetiva, pero basada en la propia experiencia del citado profesional, con más de 20 años de trabajo con perros, por lo que puede ser utilizado adecuadamente como baremo compensador.
En 1982 se mantuvieron entrevistas y discusiones científicas acerca del comportamiento de los perros con relación al de los lobos con el etólogo Ramón Grande del Brío, autor de distintas obras de eco-etología. Asimismo, se discutieron aspectos de la influencia del comportamiento entre el hombre y el perro y sobre las similitudes y diferencias entre el perro y el lobo.
El método comprende una serie de pruebas que permiten cuantificar determinados aspectos del comportamiento del hombre y del perro, para proceder así con posterioridad a su comparación y equiparación.
El examen de Max Hamilton consta de catorce preguntas sobre la personalidad del individuo y sobre ciertos aspectos físicos, conformando dos perfiles:  Uno psíquico y otro somático, que en este caso se han unificado. Si las catorce respuestas resultan afirmativas s estima que se da el grado máximo de ansiedad o nerviosismo, que para el estudio en cuestión se consideran sinónimos, como más adelante se explicará en las definiciones. Seguidamente, el propietario del perro responde a otro cuestionario compuesto por noventa y dos preguntas, especialmente formuladas para este estudio, muchas de las cuales son repetitivas y otras contienen un doble sentido, para poder contar con la máxima fiabilidad y objetividad posibles.
En el citado cuestionario quedan reflejados otros datos sobre la personalidad del hombre y las consideraciones, que sobre su propio perro hace el propietario. Al mismo tiempo, los datos recogidos en el citado cuestionario permiten conocer aspectos que de otra forma, salvo con observaciones continuadas y directas, resultarían complicados o imposibles de establecer.



Grado de ansiedad en el perro

Existe una prueba que se utiliza para averiguar el grado de ansiedad del perro estudiado. Para ello se realiza un examen consistente en efectuar una detonación con una pistola simulada, a tres metros de distancia del animal y se cuantifican el número de ladridos emitidos, su duración y su tono; la posición de la cola, los movimientos efectuados, los intentos de huida o ataque, la búsqueda de protección detrás del propietario o un obstáculo, y se observa la dirección de su mirada, y si ésta es evasiva o directa.
Se efectúa después un nuevo disparo manteniendo al perro atado a un poste, sin la presencia de su propietario y se valora de la misma forma la reacción del animal, atendiendo a las mismas variables. Finalmente, se lleva a cabo una prueba conjunta realizada con el hombre y el perro, para estudiar el comportamiento de ambos; todo ello acompañado en cada caso de una ficha descriptiva del perro y de su medio ambiente, que da paso a las evaluaciones finales de los correspondientes tests del dueño y del perro. Es el momento de extraer conclusiones, en las cuales es posible observar el nivel de influencia entre ambos comportamientos.
Todas las pruebas han sido llevadas a cabo por dos personas, quienes han ido anotando sus observaciones y datos de forma independiente, adjuntando posteriormente las evaluaciones y obteniendo un valor medio con el fin de lograr mitigar la subjetividad por parte de los investigadores.
En este estudio se aplica un método que consiste básicamente en la recogida de datos acerca de un sólo aspecto del comportamiento del propietario y, por consiguiente, del perro; aunque, la influencia entre los demás aspectos del comportamiento o del carácter como son la agresividad, la sumisión, la apatía, la jerarquía, etc. se dan igualmente, si bien con leves matices de resultados. No obstante, este estudio no contiene datos sobre los citados aspectos reseñados, debido en gran parte a la dificultad existente para la elaboración del método y a la enorme extensión que un trabajo de estas características comportaría.
Se han realizado un total de entre 500 y 550 observaciones directas desde 1977 hasta 1997 en las islas de Eivissa, Formentera y Mallorca. Asimismo se han efectuado un total de 180 pruebas, de las cuales 155 fueron completas y 25 parciales. Han resultado positivas 134 pruebas y 21 negativas. Las pruebas se han efectuado entre personas particulares propietarias de perros y que se prestaban voluntariamente a la realización de las mismas. El contacto con ellas se ha establecido, en la mayoría de los casos, a través de propuestas directas o de anuncios.
Cada una de las pruebas ha requerido un tiempo medio de una hora y media de trabajo y, normalmente, se han llevado a cabo en el propio domicilio del propietario, en  terrenos próximos.


Definiciones

Al hablar en etología de nerviosismo o ansiedad existe el riesgo de efectuar comparaciones antropomórficas en la conducta de los animales. Por esta razón, habrá que ceñirse a las siguientes definiciones con el fin de que pueda conocerse el todo momento el concepto de lo expresado en el trabajo y evitar en lo posible errores de interpretación o equiparaciones equivocadas respecto de la conducta del hombre.

Ansiedad.- El término se define aquí como un estado de inquietud contrario al sosiego cuyo principal exponente es el excesivo movimiento superfluo del sujeto y la inseguridad o temor mostrados tanto en el hombre como en el perro. Este término se utilizará indistintamente como sinónimo de nerviosismo.

Comunicación.- Son expresiones corporales, sonoras, olfativas o visuales que permiten establecer un mutuo contacto entre el hombre y el perro. En este caso resulta innecesario el lenguaje humano y se hacen imprescindibles las señales mencionadas.

Conducta conflictiva.- Se define como el comportamiento que obliga a mostrarse indeciso y titubeante, sin saber el sujeto hacia dónde ir. Este término será utilizado en los casos de individuos activos para reflejar un estado inusual en el propio comportamiento, producido por una circunstancia concreta o estímulo poco corriente.

Correlación.- Efecto de intercambio de influencias entre los comportamientos del hombre y el perro.

Hábitat idóneo.- Medio en el que vive el perro sin aquellas distorsiones artificiales que pueden afectar a su comportamiento y sin una excesiva dependencia del hombre. Ejemplo típico es el del perro de guarda de una finca o el perro de pastor que cumplen con una misión y sus dueños los consideran como animales de utilidad.

Influencia.- Efecto de transmisión de un determinado rasgo de la personalidad o pauta de comportamiento del hombre al perro.

Juego.- Comportamiento lúdico de persecución de objetos, o entre animales, con ladridos cortos y carreras circulares cortas y rápidas. 
Saludo.- Movimientos de sumisión efectuados por el perro cuando descubre a su propietario, de modo similar a como los perros realizan las conductas de sumisión entre sus congéneres, lo que recuerda un comportamiento típico de los cachorros.


Tablas de evaluación para el hombre

Se utiliza la escala de valoración de la ansiedad de Max Hamilton. En este examen se pregunta acerca del humor ansioso, la tensión, los miedos, el insomnio, las funciones intelectuales o humor depresivo, así como los síntomas somáticos generales, cardiovasculares, respiratorios, gastrointestinales, genito-urinarios, del sistema nervioso autónomo y finalmente se establece una valoración del comportamiento del sujeto durante la entrevista.
En esta misma tabla, se pregunta al propietario si se pone nervioso cuando acude al veterinario, o si tiene perros por miedo, vanidad, soledad, inseguridad. Se interroga, igualmente, si considera al perro como un miembro más de la familia o si le considera un animal de trabajo o de utilidad.
En las pruebas conjuntas entre el propietario y el perro se observa si el primero realiza movimientos superfluos evidentes tanto con las manos como con otras partes del cuerpo, si ordena varias veces consecutivas un mismo ejercicio al perro, si la orden la da gritando y si está visiblemente excitado o nervioso. Asimismo, se hace constar si cuando llama al perro a su lado lo hace repetidamente y con gritos, o por el contrario permanece tranquilo. Posteriormente, él mismo efectúa una valoración de su propio nerviosismo y de su carácter y se considera su profesión como una variable.

Tabla de evaluación para el perro

Al propietario se le pregunta si su perro se muestra inquieto cuando visita el veterinario. Figura asimismo, si la raza está predispuesta al nerviosismo, según la tabla facilitada por el veterinario. Se averigua si el perro está atado normalmente o suelto en un jardín o si convive con otros perros. Hay que observar la reacción del animal estudiado ante otros extraños y en lugares desconocidos; así como la reacción del perro ante la discusión del propietario con otras personas, según lo que explique el mismo propietario o lo observado en discusiones simuladas.
Se observa en el test con disparos el tiempo que el perro permanece ladrando y de qué forma lo hace, si gime, esconde la cabeza, baja la cola, da vueltas sobre sí mismo, realiza movimientos evasivos, intentos de huida o si se esconde detrás de objetos, se orina o defeca y si realiza miradas evasivas o directas.
En definitiva, las pruebas para averiguar la influencia de la ansiedad entre el hombre y el perro constan de los siguientes exámenes:


Test de Max Hamilton
Consta de 14 ítems, para valorar la ansiedad
Cuestionario
Consta de 92 datos, obtenidos mediante preguntas y observaciones
Test de ansiedad del perro
Consta de varios disparos al aire
Ficha descriptiva del perro y su medio
Consta de 45 datos, sobre el carácter del animal y medio ambiente en el que vive
Test conjunto hombre-perro
Consta de 30 datos sobre comportamiento del hombre y su perro


Variables

Este estudio se ha realizado sobre el primer perro que el hombre posee, ya que a partir del segundo perro, la influencia del carácter va decreciendo, al existir una convivencia paralela con otros perros. Es preciso, asimismo, que la convivencia entre el hombre y su perro sea lo más estrecha posible para que pueda darse en mayor grado la influencia del propietario sobre su animal. Para la elaboración del presente trabajo se han tenido que considerar las siguientes variables:
1.      La profesión del propietario
2.      La forma de vida del propietario
3.      La consideración que hace el propietario de su perro
4.      La raza del perro
5.      El medio ambiente
6.      La forma de vida del perro (atado o suelto). Solo o con otros perros)


Resumen del método

El concepto de ansiedad, tanto en el hombre como en el perro, tiene el denominador común de la inseguridad y el temor mostrados a través de excesivos movimientos superfluos, forma de hablar apresurada y a veces balbuceante en el hombre y ladridos sin motivo aparente, reiterativos, en el perro. El animal que presenta síntomas de ansiedad lo demuestra caminando con la cabeza baja situada por debajo de la línea de la cruz, normalmente al trote. Lleva la cola entre las piernas o en posición baja y su mirada es evasiva. Lleva las orejas ladeadas y hacia atrás.
A la hora de evaluar los resultados influyen numerosos aspectos parciales. Si el hombre vive solo, si tiene un trabajo que le produce tensión, así como otras muchas variable que dificultan el trabajo de valoración final siendo preciso individualizar cada caso, lo que origina un proceso laborioso y complejo para la obtención de las consideraciones finales. El test escrito decide un punto positivo o negativo en el conjunto de la tabla de 20 respuestas finales para la evaluación global de cada prueba y se da mucha importancia a la observación directa del comportamiento del hombre y el perro.
Para la evaluación del grado de ansiedad del hombre se han previsto 20 datos finales, que si son todos positivos ofrecen el grado máximo de ansiedad, mientras que, siendo la totalidad de dichos datos negativos, ofrecerían un resultado con ausencia total de ansiedad.
A la ausencia de ansiedad le corresponde el número 0. Del 1 al 5 se establece un nerviosismo normal. Del 6 al 10 el grado de ansiedad es bajo. Del 11 al 15, medio y del 16 al 20, se considera un nivel alto, que correspondería a una persona con ansiedad muy grave.
Para poder establecer dicha tabla de valores se ha atendido a una serie de conceptos que analizan el sujeto solo, éste con relación al perro y la valoración de las observaciones por él indicadas o detectadas directamente.
Se han tenido en cuenta distintas variables, como la profesión del propietario, que puede inducir a un mayor nerviosismo en su forma de vida. Otras hacen referencia a su consideración como animal familiar o de trabajo, indicando e el primer caso que existe inseguridad en la relación social o inestabilidad familiar, pudiendo inducir ello al nerviosismo o ansiedad en distintos niveles.
El concepto de considerar al perro como animal de trabajo indica que se sitúa al perro en el lugar que le corresponde tradicionalmente y usualmente, mostrando de esta forma, mayor estabilidad emocional o nerviosa. Por lo tanto, ambas consideraciones  pueden contradecirse o complementarse, dependiendo para ello de las distintas respuestas obtenidas en las pruebas y de la estabilidad nerviosa del hombre.

Evaluaciones finales

La prueba resulta positiva si ambas tablas, la del hombre y la del perro se corresponden en valoraciones similares. Si la tabla del hombre indica un valor de ansiedad medio, la del perro deberá indicar el mismo valor medio. En este caso existe correlación de influencias del carácter del amo sobre su perro. En caso contrario, la prueba resulta negativa indicando que la influencia no existe o es inapreciable.


Resultados


Total pruebas realizadas
180
Total pruebas completas
155
Total pruebas parciales
25
Total pruebas positivas
134
Total pruebas negativas
21

%
Pruebas positivas sobre totales (180)
74,4 %
Pruebas positivas sobre completas (155)
86,4 %

En las pruebas parciales no se han extraído datos, al faltar determinados componentes que no han podido ser detallados, por lo que se consideran pruebas nulas a efectos de cuantificación.

Relación de resultados

Positivas
Hombre con ausencia de ansiedad, perro con igual valor
97
Hombre con ansiedad normal, perro con igual valor
5
Hombre con ansiedad baja, perro con igual valor
14
Hombre con ansiedad media, perro con igual valor
15
Hombre con ansiedad alta, perro con igual valor
3
TOTAL
134

Negativas

Hombre con ausencia de ansiedad, perro con nivel medio
6
Hombre con ansiedad normal, perro con nivel alto
7
Hombre con ansiedad media, perro con nivel bajo
5
Hombre con ansiedad alta, perro con nivel medio-alto
3
TOTAL
21




Descripción de algunos casos

·        * Joven de 24 años, con un pastor alemán de un año y medio. Se observa falta de compenetración en los ejercicios, aunque ambos poseen un nivel de ausencia de ansiedad.
·         *Hombre de 45 años. Tranquilo, con un pastor alemán de 4 años. Ambos mostraban desgana en los movimientos, excesiva lentitud. Alta dominancia del dueño sobre su perro, que podría condicionar la libertad del animal, al que se veía temeroso.
·         *Joven de 23 años con una pastora belga de 2 años. Ausencia de ansiedad en ambas. A la chica le falta autoridad y resulta un caso inverso del anterior. La perra se mostraba demasiado inquieta por el resultado obtenido.
·         *Hombre de 37 años con una perra rottweiler[1]. Mismo grado de ansiedad alto. Ambos muestran el nerviosismo típico con movimientos exagerados del hombre y ladridos de la perra ante el menor estímulo. El animal saltaba continuamente hacia su dueño.
·         *Mujer con un perro rottweiler de 4 años. La mujer presenta un grado alto de ansiedad con componentes autoritarios muy evidentes. El perro presenta una ansiedad normal, aunque con excesiva agresividad[2].
·         *Hombre de 39 años, inválido en silla de ruedas, con un perro dobermann. El hombre mostraba excesivo dominio sobre su perro y una ansiedad alta. El animal se mostraba igualmente con un grado alto de ansiedad y una excesiva sumisión.
·         *Joven de 23 años. Despreocupado. Ausencia de ansiedad. Con un perro mestizo tipo mastín de los Pirineos de un año. El animal era considerado como un miembro de la familia e igualmente con ausencia de ansiedad y de movimientos a pesar de su juventud.







[1] Rottweiler. Considerada una raza con un bajo nivel de ansiedad.
[2] Las observaciones directas mencionadas en los casos citados se efectuaron en la Escuela de Adiestramiento de perros con sus dueños entre 1977 y 1992, en donde se impartieron cursos a más de 700 perros con sus propietarios.




[1] Durante años, director del Patronato para la protección de la salud mental y bienestar social del Consell Insular de Eivissa y Formentera.
[2] ‘El libro de las razas de perros’. Joan Palmer. Editorial Trébol. 1986. Barcelona.